Kevin Morby

Las fortunas y los randoms. Las casualidades en esta vida parecen un acto benévolo del destino. 
Parece impensado, increíble, pero sucede y ahí es donde nuestras vidas se ven atacadas y las emociones se llevan al límite, pueden ser fortalecedoras o dejarnos pasando un mal momento. Nos destronan de nuestra zona de confort teniendo que buscar soluciones factibles para un momento que parece durar infinito.
A veces, estas casualidades llevan a preguntar "¿todo esto es real?", "¿acaso hice algo malo/bueno en otra vida como para pasar por esto?", "¿cómo es que existe un espacio y tiempo para que esto suceda?".

Mientras escribo esto, en Youtube suena el merecedor del título de esta entrada. En base a él, recordé unas noches que el tiempo tuvo un percance y me acercó a situaciones de las que supe sacar provecho. 
Dentro de una banda de música se esconden historias paralelas, como pasar por un lugar y encontrarse con un mercado de objetos extraños, rescatar un animal para que no ingrese a un espacio desconocido y al llevarlo a un lugar a salvo, hacer de él un mejor amigo para toda la vida, o por qué no, conocer a una persona que en un principio sólo lleva puesto un nombre, sin cara, sin cuerpo, ningún otro dato aparte de las cinco letras que componen esa dulce melodía que han coreado tantas personas para obtener su atención.

Recuerdo con firmeza la segunda vez, ya que la primera sólo puedo rememorar por relatos paralelos.
Tenía que volver a ver a la banda que salvó mi duelo por la separación de mi banda primordial, gozaría de ver a una persona que desató cables mal puestos en mi y encendió otra perspectiva de vida y debía encontrar a esa persona que se robó noches sin dormir por la intriga. Todo en una misma velada.
Al detallar lo sucedido e indagar para saber que todo era correcto, que pasó y si podía suceder en ese lugar, me encontré con que dos personas lo conocían, "tiene lindos ojos, es lindo". 

Ahí donde las casualidades prometen que la suerte está de nuestro lado es donde me gusta hacer hincapié. Generalmente, la primera impresión es de sorpresa, basta con mover dos centímetros de nuestra mueca para expresar si aquella alteración fue esperada o no. 
Recibí un mensaje minutos antes de encaminarme a otra noche poblada de música, esta vez eran tres bandas que no conocía pero que poco importaba, lo que necesitaba era estar en ese lugar, con las luces necesarias, el sonido acorde, una bebida en mi mano y sin tener más pensamientos que por las situaciones del alrededor. Él me dijo que iba a ir, esta vez sin un intermediario que nos haga cruzar, sin una visión borrosa de con quién me iba a encontrar, sin la duda de si era lo que esperaba o no, sin miedo y con absoluta felicidad. 

Porque las casualidades no solo sirven para medir si estamos hechos de materia fría o si apostamos a las direcciones inciertas, también sirven para recordar que a esta vida venimos una sola vez y ¿por qué no aprovecharla?

Comentarios

Entradas populares