Al año

En 12 días se cumple un año. Hace dos semanas que todo lo que sueño tiene que ver con el. 
En todo este tiempo tuve muchísimas experiencias, aventuras, emociones, sentimientos, cambios, dudas, opciones, aprendizajes, errores, grandes errores, caídas, llantos. 
En cada una de todas estas cosas pensé "¿qué diría él de esto?", "espero que esté feliz por mi", "espero que no sepa de esto". 
Aunque, realmente, todo el tiempo lo siento a mi lado, dándome su apoyo, con una mano en mi hombro, secándome las lágrimas y diciéndome "dale mi chiquita, vos podes". 
Lo que más adquirí con tanto sufrimiento que pasé es fuerza. Es increíble, sigo con una fuerza extranatural que no sé ni de donde sale, es una fuerza que me motiva todos los días y una valentía que promueve hacer todo eso que antes no me animaba. Porque su ausencia significa que ya no tengo las palabras que me hacían feliz, pero esas mismas me las dicto yo, de perder todos los miedos, simplemente ahora todo me da igual. 
Y tengo fuerza para que todo me de igual, de hablar sin que me interese que a la otra persona le moleste o no, de irme sola sin saber si vuelvo, de perder la conciencia en una noche creyendo que todos me ven firme, de saltar todos los prejuicios que brinda la sociedad. 
Su ausencia me quemó por dentro, me sacó emociones, puso pensamientos que nunca antes tuve, las peores pesadillas de mi vida. Mi vida pasó de ser violeta a ser gris. Quedan las personas que levantan mis ánimos todos los días, pero falta el y eso desmorona parte importante de mi felicidad. 
Ayer pensé en que faltan por lo menos 45 años para volver a abrazarlo, y yo no aguanto que todavía no pasó un año. 

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