Sólo un siesta puede causar esto.

Ella iba en el auto con su hermano y su padre, cuando pasaron por la casa de un amigo de su padre. El hombre estaba devastado, pero junto a tres hermosas mujeres con caras iguales. El padre de ella las vio, las quedó mirando y no dudó más de cinco segundos en volver y saber que sucedía. Dejó a sus hijos en el auto y luego de no más de diez minutos, las bellas mujeres estaban en el auto, ya que el padre les había ofrecido quedarse en su casa por unos días como su hogar. Pasaron dos días y las mujeres se habían hecho parte de la familia, pero ella no las podía ni ver, ya que vio a su padre siéndole infiel a su madre con una de las tres. Un sábado a la noche, fue el sábado que marcó el fin de la ira ya incontenible. Fueron a comer afuera, la familia y las tres mujeres. Ella, al ver que sólo le trajeron un pedazo de pan y una botella de agua, y a las mujeres unos platos con manjares, se enojó al punto de revolear el pan y tirar el agua. Se paró, les gritó al padre, a la madre y a las mujeres, las insultó tanto pero tanto.. Ellas sólo miraban, sus caras angelicales dieron una gran mueca de tristeza. Ella salió corriendo del local con lágrimas en las mejillas. Se fue al auto, no los podía dejar.

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